relaciones toxicas en la adolescencia

La adolescencia es un periodo crucial del desarrollo, caracterizado por un crecimiento y una transformación significativos, en el que las personas navegan por las complejidades de relaciones que moldean profundamente su bienestar emocional. A medida que los jóvenes se embarcan en este viaje de autodescubrimiento, la presencia de relaciones tóxicas puede impedir su crecimiento y estabilidad emocional. Reconocer los signos de relaciones tóxicas en la adolescencia es fundamental para cuidar el bienestar emocional de los jóvenes. En este artículo exploramos cuatro formas cruciales de identificar las relaciones tóxicas en la adolescencia y te ofrecemos ideas para preservar la salud emocional de los jóvenes.

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Relaciones tóxicas en la adolescencia: ¿qué implican?

Como hemos mencionado, la adolescencia es una etapa compleja. Durante este periodo de transformación, los adolescentes suelen establecer relaciones que juegam un papel fundamental en la formación de su identidad y su bienestar emocional. Sin embargo, no todas las relaciones que se forman durante la adolescencia son sanas o enriquecedoras.

Las relaciones tóxicas, marcadas por la manipulación, el control y el abuso, pueden tener efectos perjudiciales en la salud emocional y el desarrollo general del adolescente. Según el Gobierno de México, 76% de las adolescentes (15-17 años) ha sufrido violencia psicológica, 17% sexual y 15% física de la mano de su pareja. Es deber de los padres, tutores y educadores estar atentos para reconocer los signos de las relaciones tóxicas en la adolescencia e intervenir eficaz y oportunamente para ayudar a los adolescentes a mantener relaciones sanas y salir de las nocivas. A continuación, te detallamos algunos de los signos de alerta:

Cambios en el comportamiento y el estado de ánimo

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Uno de los indicadores clave de una relación tóxica en la adolescencia es un cambio notorio en el comportamiento y el estado de ánimo de la persona. Los adolescentes atrapados en una dinámica tóxica pueden tener cambios significativos en su comportamiento, lo que puede indicar una angustia emocional subyacente.

Estos cambios suelen manifestarse como retraimiento, mayor irritabilidad o síntomas de depresión y ansiedad (que no necesariamente significa que tengan un trastorno del estado de ánimo o ansiedad). Además, los adolescentes pueden experimentar un decaimiento en su rendimiento académico, perder el interés por actividades que antes disfrutaban o tener dinámicas inusuales en su círculo social, como peleas constantes con amigos. Estos cambios en el comportamiento y el estado de ánimo son señales de alarma que justifican una mayor atención de padres, tutores y educadores.

La influencia negativa de una pareja tóxica puede afectar significativamente al bienestar emocional de un adolescente. Es vital que los adultos que forman parte de sus vidas intervengan y ofrezcan apoyo, brindándoles un espacio seguro para que los adolescentes se expresen y busquen orientación. Al promover una comunicación abierta y crear un entorno de confianza, los padres, tutores y educadores pueden ayudar a los adolescentes a alejarse de las relaciones tóxicas y dar prioridad a su salud mental.

Comportamiento controlador y manipulador

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En las relaciones tóxicas en la adolescencia, es común que uno de los miembros de la pareja tenga control sobre el otro y lo manipule. Este comportamiento controlador puede manifestarse de varias formas, como celos excesivos, ser muy posesivo y tener la necesidad de vigilar y dictar las acciones de su pareja. Las parejas tóxicas pueden aislar a su novio/a de amigos y familiares, imponer la manera de vestirse o las interacciones sociales que tiene, y someterla a constantes críticas o menosprecios y malos tratos. Estas tácticas buscan disminuir la autonomía y la autoestima de la víctima, provocando sentimientos de impotencia y dependencia.

Reconocer el comportamiento controlador y manipulador es esencial para identificar las relaciones tóxicas en la adolescencia. Los adultos deben estar atentos para observar estas señales y proporcionar el apoyo y los recursos necesarios para que los adolescentes se liberen de estas dinámicas perjudiciales. Al capacitar a los adolescentes para que establezcan límites sanos y den prioridad a su bienestar emocional, los adultos pueden desempeñar un papel fundamental a la hora de guiarlos hacia relaciones enriquecedoras y satisfactorias.

Abuso emocional y verbal

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El abuso emocional y verbal es frecuente en las relaciones tóxicas en la adolescencia y requiere un reconocimiento y una intervención rápidos. En estas relaciones, los adolescentes pueden recibir críticas constantes, insultos, apodos, humillaciones e intimidaciones. Las víctimas pueden interiorizar estos mensajes negativos, sintiéndose atrapadas e incapaces de salir del ciclo abusivo. Es vital educar a los adolescentes sobre qué implica comunicación sana, dándoles las herramientas necesarias para identificar y afrontar el abuso emocional y verbal.

Facilitar un diálogo abierto y dar un entorno de apoyo son pasos cruciales para que los padres, tutores y educadores puedan abordar el abuso emocional y verbal en las relaciones tóxicas en la adolescencia. Al crear un espacio seguro para que los adolescentes se expresen y busquen ayuda, los adultos pueden guiarlos para establecer lo que aceptarán y lo que no para cultivar relaciones positivas.

Aislamiento de los sistemas de apoyo

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El aislamiento de los sistemas de apoyo es otra característica de las relaciones tóxicas en la adolescencia. Una pareja tóxica puede activamente desalentar o impedir que el adolescente pase tiempo con sus amigos, su familia o participe en actividades extracurriculares. Al querer ejercer control sobre todos los aspectos de la vida de la persona, la pareja tóxica le hace sentirse dependiente y atrapada en la relación. El aislamiento de los sistemas de apoyo obstaculiza la capacidad del adolescente para buscar ayuda o salir de la relación tóxica, lo que resalta la necesidad vital de intervenir y brindar apoyo por parte de adultos de confianza.

Los padres, tutores y educadores deben estar atentos para reconocer los signos de aislamiento y dar el apoyo y los recursos necesarios para que los adolescentes se alejen de las parejas tóxicas. Al promover conexiones sociales saludables, los adultos pueden empoderar a los adolescentes para que busquen ayuda y se liberen de las dinámicas tóxicas.


En conclusión, detectar las relaciones tóxicas en la adolescencia es esencial para cuidar el bienestar emocional de los jóvenes. Los cambios de conducta y del estado de ánimo del adolescente; además del comportamiento controlador y manipulador, el abuso emocional y verbal y el aislamiento de los sistemas de apoyo de parte de la pareja son indicadores clave de relaciones tóxicas.

Al reconocer estas señales e intervenir de forma eficaz, los adultos pueden proporcionar el apoyo y los recursos necesarios para que los adolescentes mantengan relaciones sanas. Enfatizamos que al promover una comunicación abierta, fortalecer la autoestima e impartir conocimientos sobre límites saludables, podemos ayudar a los adolescentes para que tomen decisiones informadas y cultiven relaciones positivas y satisfactorias a lo largo de su vida.

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